El higo chumbo tiene una historia tan rica como lejanos son sus orígenes. Domesticado en México, cruzó los océanos, transformó los paisajes mediterráneos y alimentó tradiciones en varios continentes. Este es el viaje de un cactus fuera de lo común.

El águila posada sobre un nopal aparece en los emblemas del México independiente desde 1821, pero el símbolo se remonta a la leyenda de la fundación de Tenochtitlan, fechada tradicionalmente en 1325.

Los orígenes mexicanos: el nopal, planta sagrada de los aztecas

México es la cuna del higo chumbo (Opuntia ficus-indica), cultivado mucho antes de la llegada de los españoles. Los aztecas llamaban a la planta «nopalli», de donde procede la palabra «nopal». Según la leyenda, el dios Huitzilopochtli ordenó a los mexicas fundar su ciudad allí donde vieran un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente. Esa señal habría indicado el emplazamiento de Tenochtitlan, donde hoy se alza Ciudad de México.

Este simbolismo perdura: el águila sobre el nopal ocupa el centro de la bandera y del escudo de México, como recuerdo del vínculo ancestral entre el pueblo mexicano y esta planta.

La gran travesía: de América a Europa (siglos XV-XVI)

Tras el primer viaje de Cristóbal Colón, la planta llegó a la península ibérica a finales del siglo XV o principios del XVI. Su resistencia y su capacidad para prosperar en suelos pobres y áridos facilitaron su difusión.

En los siglos siguientes se extendió por toda la cuenca mediterránea (España, Italia, Sicilia, norte de África), hasta el punto de que muchos botánicos europeos la creyeron durante mucho tiempo autóctona.

La cochinilla: la fortuna oculta del cactus

La cochinilla (Dactylopius coccus), un pequeño insecto que vive sobre las palas del nopal, produce ácido carmínico, un colorante de un rojo intenso. Tras la conquista española, este tinte se convirtió en una de las principales exportaciones de Nueva España, solo por detrás del oro y la plata.

La demanda de carmín favoreció la plantación de chumberas hasta en las islas Canarias, Sicilia y el norte de África. La aparición de los colorantes sintéticos, a partir de 1856, hundió este comercio. Hoy, el carmín vive un renovado interés como colorante de origen natural, también en cosmética.

Norte de África y Mediterráneo: una adopción duradera

En el norte de África, sobre todo en Marruecos, Túnez y Argelia, el higo chumbo se ha integrado tan bien que se olvida su origen americano. Prospera en climas semiáridos y suelos pedregosos. En Marruecos, la superficie plantada pasó de unas 50.000 hectáreas en 1998 a más de 150.000 hectáreas en 2017, antes de verse gravemente afectada, desde 2014, por una cochinilla invasora (Dactylopius opuntiae).

El higo chumbo forma parte de la vida cotidiana norteafricana: sus frutos alimentan a las familias en verano, sus palas sirven de forraje para el ganado y la venta de la fruta fresca y del aceite de semillas genera ingresos. Plantado en setos, también ayuda a limitar la erosión del suelo.

La invasión desafortunada: los cactus Opuntia en Australia

Si el higo chumbo enriqueció los paisajes mediterráneos, otras especies de Opuntia causaron graves daños en otros lugares. Introducidas en Australia en la época colonial, proliferaron allí por la falta de enemigos naturales y un clima favorable.

Hacia 1925, estos cactus (sobre todo Opuntia stricta y Opuntia inermis, y no el higo chumbo cultivado) invadían unos 25 millones de hectáreas en Queensland y Nueva Gales del Sur. La invasión solo pudo controlarse gracias a la introducción, a partir de 1926, de una polilla procedente de Argentina, Cactoblastis cactorum, cuyas orugas devoran las palas. En 1933, la mayor parte de las tierras infestadas ya se había despejado.

Un lugar de honor en Sicilia y en el Mediterráneo

En Sicilia, el higo chumbo encontró un clima ideal. Llamado «fico d'India», forma parte de la gastronomía y las tradiciones locales: los frutos se comen frescos o se transforman en granizados, helados y licores, y varios pueblos le dedican una fiesta cada año.

Del alimento de supervivencia a la cosmética natural

Hoy, tras más de 500 años de viajes, el higo chumbo ya no es solo un alimento de supervivencia. Sus frutos se aprecian en todo el mundo, y el aceite de sus semillas, reservado durante mucho tiempo a un uso local, se ha convertido en un ingrediente muy buscado de la cosmética natural.

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Fuentes: Griffith M. P. (2004), «The origins of an important cactus crop, Opuntia ficus-indica (Cactaceae): new molecular evidence», American Journal of Botany 91(11), 1915-1921; Queensland Government (DAF), «The prickly pear story»; National Museum of Australia, «Prickly pear eradication»; Scientific Reports (2023), «Isolation, identification and pathogenicity of local entomopathogenic bacteria as biological control agents against the wild cochineal Dactylopius opuntiae on cactus pear in Morocco».